Ciudadanía, ciencia, ciudad: ¿De quién son estos datos?

Autor/a: el 26 abril, 2013

El jueves 25 de abril, las magníficas instalaciones de Medialab-Pradoacogieron las reflexiones sobre ciudadanía, ciencia y ciudad.

Concebido como un laboratorio ciudadano que explora las experimentaciones y el aprendizaje colaborativo surgido de las redes digitales, Medialab-Prado era realmente indicado para la exploración de los proyectos y aplicaciones que actualmente se realizan con el uso de la tecnología Bid Data.

La tarde se desarrolló en torno a las intervenciones de dos mesas redondas. La primera centrada en el papel de los ciudadanos, no solo como usuarios de la ciudad sino como proveedores de información, mientras la segunda más enfocada al tema de las smart cities.

Durante la primera mesa Daniel Lombraña, ingeniero informático en Citizen Cyberscience Center, Soraya Paniagua periodista y socia de Macro Datos, Felix Pedrera, jefe de proyecto en Elecnor Deimos y César García Sáez, informático especializado en virtualización de Medialab-Prado, dieron paso a la divulgación y al debate sobre los muchos proyectos existentes y las problemáticas ligadas al análisis de esas ingentes cantidad de datos.

 

A parte de las iniciativas en las cuales están involucrados los ponentes y que se presentaron con el gran interés de la audiencia, se nombró una increíble cantidad de proyectos, nuevas aplicaciones, productos y servicios, derivados de un uso inteligente de los macro datos. Hasta se habló de los extraterrestres!

Esos algunos de los ejemplos citados: Real Time Roma, Epicollect, Einstein@home, BOINC etc.

Uno de los temas mayoritariamente tratado fue el de los sensores, un concepto verdaderamente revolucionario para captar información de cara a conocer problemas y oportunidades alrededor de la ciudad y de la sociedad, pudiendo dar respuestas a estas necesidades. Ya sea a través de telefonía móvil, gps, redes sociales, o de los mismos discos duros de los ordenadores, los sensores de estos diferentes aparatos son capaces  de convertir el mundo en un “océano de datos”.

Dependiendo de la tipología de los sensores y de las necesidades, se puede medir la calidad del aire, se puede saber el nivel de contaminación acústica de una zona, o se puede controlar la asunción de oxigeno por parte de un asmático en un hospital. La gama es alta y las posibilidades infinitas. La limitación ya no está en las tecnologías sino en las buenas ideas, la energía para llevarlas a cumplimiento y los recursos necesarios.

Hablando de ideas revolucionarias, David P. Anderson, matemático de Berkeley y director del proyecto Seti@home, lleva más de 10 años sondeando el cielo en búsqueda de señales de la presencia de otras vidas y de inteligencias extraterrestres. El proyecto cuenta con la ayuda de muchos voluntarios y gente que ha dado la disponibilidad para la utilización de sus ordenadores. Se trata de la primera iniciativa denominada computación distribuida pública. El sistema utiliza los ordenadores de los participantes para analizar los datos del radiotelescopio Arecibo, situado al norte de la isla de Puerto Rico. De esta manera, y habiendo creado una red, el sistema representa una alternativa mucho más barata respeto a los súper computadores. Según datos de El País en España actualmente hay 92.000 personas involucradas en este proyecto.

Se habló de sensorización participativa y de ciencia ciudadana para resaltar la participación de los ciudadanos a la revolución del Big data. Ya no solo con sus aparatos de uso cotidiano como un móvil o un pc, los ciudadanos se afirman como agentes activos, directamente involucrados en los procesos de cambio de sus propias ciudades.  Así los ciudadanos pueden hacerse portavoces de señalar un bache en un barrio determinado, la presencia de ratas o escarabajos en una calle, así como la excesiva exposición a ruido por medios de transportes.  De esta manera se pueden generar mapas interactivos y dinámicos en representación de una realidad cambiante que se puede controlar, modificar y sobretodo mejorar.

Pero a la vez de los “datos activos”, se mencionaron los “datos pasivos”, a raíz de la multitud de datos que alguien tiene almacenados en el database de su empresa, sin que nosotros ni lo sepamos. Las veces que pagamos con tarjetas, el tipo de producto que compramos en el supermercado y las páginas web que nos gusta visitar. Google hace un gran trabajo en este sentido. ¿Pero de quién son estos datos?

Respecto a las posibilidades que las nuevas tecnologías conceden a los procesos de gestión de la ciudad se abrió la segunda mesa redonda moderada por Carlos Martí, director de la revista Ciudad Sostenible. Javier Chomón, director de IngridGem, David Arias, promotor de Urbapps y fundador de Mobbitat y Rodrigo Castiñera, ingeniero en Indra y coordinador de Ciudad 2020, nos hablaron respectivamente de nuevos modelos de gestión de la ciudad, de aplicaciones móviles para la mejoras de los servicios o para posibilitar una mayor interacción entre las personas, y finalmente del proyecto de investigación Ciudad 2020, que pretende diseñar la ciudad del futuro: sostenible, inteligente y eficiente.

El tema de los sensores vuelve a coger protagonismo, junto con la trazabilidad de la información y la accesibilidad de los datos y la propiedad de los mismos.

Pero tanto control, tanto mapeo y tanto smart, nos sigue dando un poco de miedo a los que desconocemos los verdaderos detentores de nuestros datos y sus posibles aplicaciones, ya que finalmente esta información se podría reconvertir en algo que va en contra de la libertad y de la seguridad de los individuos. El debate sobre la seguridad delató que hay mucho trabajo por delante. El peligro siempre ha estado, solo que ahora se ha cambiado de look y está claro que esta información puesta en mano de alguien que la quiera utilizar con malas intenciones es susceptible de generar muchos problemas, pero como siempre no será la tecnología la responsable de esas potenciales amenazas sino las personas que las utilizamos.

Finalmente el debate se concentró en puntualizar la necesidad que las nuevas herramientas tecnológicas no dejen de ser herramientas al servicio de la mejora de la ciudad. La ciudad del futuro, su planificación así como su gestión, debería nacer de un proyecto de gestión integral, por supuesto participativo, pero que tuviera  una clara visión general. La falta de proactividad de las administraciones públicas, la dificultad de interconexión entre las varias disciplinas y seguramente la falta generalizada de recursos hace que el recorrido sea todavía largo.

En todo caso está claro que el papel del ciudadano será cada vez más relevante, tanto a nivel individual como a nivel colectivo.

Y para concluir, tomando en préstamo una frase de Soraya Paniagua hay que recordar que “la inteligencia ciudadana puede redundar en beneficio de todos”. Así que volvamos a recuperar la actitud del flâneur y volvamos a callejear sin rumbo, pero con una mirada atenta a descubrir los nuevos retos de nuestros tiempos.

Dentro de poco la presentación final de la semana y el acto de clausura de Big data week!

Para los interesados en los extraterrestres y para los que simplemente quieran saber más sobre los proyectos llevados a cabo por la Universidad de Berkeley, aquí tenéis un artículo de la revista on-line Sólo Ciencia donde poder encontrar información más detallada.

Eleonora Barone

Compartir

 

0 comentarios

Deja tu comentario

Nos interesa tu opinión
Escribe un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *