Dando vida al barrio

Autor/a: el 24 marzo, 2014

Antes, no hace mucho tiempo, era un espacio abandonado por los humanos, casi muerto. Entonces llegaron las máquinas. Se convirtió en un solar vacío que pronto ocuparon los coches. Coches de todos los colores, coches.

Ahora es un espacio ocupado por la vida, por las berzas, las lechugas, los ajos, incluso las mariquitas que corren por la cebada. Ahora hay semillas que brotan sin parar como la rúcula o los rabanitos y otras más perezosas como los tomates. Ahora hay humanas que vamos allí a regar, a picar, a plantar, a reír y a soñar. Hemos creado un espacio donde compartir nuestra vida con las plantas, donde también construimos escaleras e invernaderos. ¡Qué bien suena! Hemos creado un espacio compartido y abierto; estamos felices, orgullosas, satisfechas, caléndulas.

Ayer cené ensalada con lechuga de la huerta (a la que pertenezco. En este punto nos pertenecemos ambas por igual porque ninguna de las dos sería la misma sin la otra). Me dijeron que me la llevara porque está a punto de espigar y luego ya no sabe igual. Quedaron otras, esperando que las rieguen o vayan a recogerlas. Si quieres puedes venir a verlas, a ver que tal os lleváis e incluso a hablar con ellas. Con el tiempo, les coges cariño, tanto cariño; que no se mira a la “comida” igual. Pienso: hubo un momento que fuimos compañeras en el barrio, que las dos dimos vida a Tetuán.

Para más información visita La Huerta de Tetuán

Por cierto, el día 30 de marzo tenemos fiesta, ¡pásate por la huerta!

mariquita

Habitante de la huerta

Espiral de aromáticas de la huerta

Un día en la huerta

Ensalada de lechuga de huerta

Ensalada de lechuga de la huerta

 

 

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