Del Estado de bienestar a la Sociedad del bienestar

Autor/a: el 12 junio, 2011

Atrás queda el mes de mayo con sus días y sus noches. En su estela ayer vivimos el grueso de los cambios de gobierno a nivel local y hoy vivimos el levantamiento de las acampadas ciudadanas.

Todos estos hechos han sucedido coincidiendo con nuestro Diálogos en La Granja donde en esta ocasión hablamos del Sistema de pensiones y la posible revisión del modelo del Estado de bienestar.

De todo lo vivido, oído y sentido en estas semanas me reafirmo en dos ideas:

1.- Es imposible que dos de los colectivos más importantes en nuestra sociedad, políticos y grandes empresas, tengan tan mala reputación:

No sirve de nada buscar justificaciones, no las hay. Es momento de analizar, trabajar con humildad y sin rencor para construir una sociedad donde cabemos todos y todos somos necesarios.

2.- La ciudadanía quiere y debe recuperar su espacio:

Como consecuencia del primer punto y contextualizado en la crisis que estamos viviendo, sobre todo por la gestión e injusticia que hay detrás de ella. Los ciudadanos están empezando a desperezarse y, curiosamente, buscar espacios donde se sientan representados.

Todo esto me lleva a pensar que estamos pasando de un modelo denominado “Estado de Bienestar” a otro que denomino “Sociedad del Bienestar”.

No es mi intención jugar al adivina los 7 errores con estos términos tan parecidos,ysi reflexionar y poner en valor los sentimientos de responsabilidad individual y civil.

Nuestro modelo de Estado de Bienestar está muy apalancado en la figura del Estado, perdido en un ejercicio ideológico y partidista. Yen ese contexto las grandes corporaciones trasnacionales negocian y adaptan su responsabilidad de acuerdo a sus intereses globales y no de Estado. ¿En que lugar queda el Estado que nos guarda y marca nuestros destinos?

Esta realidad simplemente se demuestra insostenible, es lo que es, y entramos en la eterna lucha entre el liberalismo y el intervencionismo o peor aún en modelos híbridos como el caso de China.

En todo este lío me gusta pensar e imaginar la “Sociedad del Bienestar”. Un modelo de construcción social donde:

1.- Los ciudadanos tenemos la voluntad de asumir nuestras propias responsabilidades y creernos dueños de nuestro destino:

Bajo este enfoque los ciudadanos reclamamos y estamos dispuestos a asumir una mayor participación en la vida pública de nuestros barrios, ciudades y países incorporando fórmulas asamblearias, referéndums,….a la vez que nos hacemos responsables de nuestros propios actos y realidades. Por ejemplo: reciclar, pagar nuestros impuestos, no hacer gasto innecesario de la sanidad pública o dejar colarnos en el metro. Sí, ser capaces de ser dueños de nuestro destino pasa por no colarnos en el metro.

2.- Las empresas tienen el interés por revisar su modelo productivo en beneficio de un modelo constructivo:

Ha llegado el momento de decir no a la búsqueda extenuante y caníbal de la rentabilidad del capital. Es tiempo de llevar a la práctica modelos de valor compartido como promulgan Porter y Kramer, construir ventajas contributivas como nosotros mismos decimos, creernos de una vez por todas que la ética empresarial no se cuestiona y la sostenibilidad es la materia prima sobre la que trabajar.

Esto implica que los consumidores debemos premiar dichas prácticas y los CEO´sdignificar sus cargos.

3.- El Estado se hace responsable de crear los espacios y mecanismo de justicia y diálogo social

En algún punto hemos destrozado la noble profesión de servir “al pueblo” por el de servirse de él.

Separación de los poderes legislativo, judicial y ejecutivo desde un ejercicio absoluto de transparencia debe ser innegociable en cualquier debate político o partidista.

Tengo la sensación que la palabra utopía cada vez la utilizamos con mayor facilidad en un ejercicio de brazos caídos y decepción permanente. Pensar que construir una sociedad del bienestar es una utopía es pensar que nosotros mismos somos una utopía. Somos de carne y hueso y tenemos capacidad de reflexión y acción.

Hoy domingo se están levantado los campamentos de Sol y Plaza de Cataluña con el más absoluto respeto y colaboración entre los servicios de limpieza de los ayuntamientos y los propios “acampados”.

Mañana podemos pensar que aquí no ha pasado nada o, por el contrario, pensar que las plazas son un espacio de todos y todos tenemos la obligación y el derecho de disfrutarlas y cuidarlas.

Hace un par de años por azares del mal leer di con la frase “May will never be out of spring”.

Pues eso, que la primavera es cosa de todos.

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