Durban: ¿se puede salvar el planeta en 14 días?

Autor/a: el 15 diciembre, 2011

En mi visita fugaz por El Salvador, conocí a mucha gente estupenda y muy interesante, teniendo la gran suerte de conocer a Julio Flores.Julio, a pesar de su juventud (28 años), ha sido uno de los enviados por su país para estar presente en la Conferencia del Cambio Climático celebrada en Durban (Suráfrica).Julio Flores es licenciado en Relaciones Internacionales y actualmente trabaja como asesor en direccionamiento estratégico para el Desarrollo del Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador. Su experiencia nos permite conocer de cerca la reflexión de quién ha vivido esta conferencia en primera persona.

¿Julio, cuál ha sido tu papel en la cumbre que se ha realizado estos días en Durban?

Mi papel o el papel de los representantes de un país como El Salvador en esta Conferencia suele ser algo particular, y cuesta arriba, ya que consiste en elevar la causa de un país altamente vulnerable, a quién el Cambio Climático le costó sólo este año el 4% de su PIB. El Salvador ha pasado de sufrir un acontecimiento de huracanes, tormentas o depresiones cada diez años, a tener en los últimos dos años, cinco acontecimientos de este tipo. Esto podría sonar como una tarea sencilla y a la cual todo mundo prestaría atención inmediata, en especial si sumamos las pérdidas humanas que se contabilizan por miles provocando a su vez nuestras posibilidades de desarrollo. Sin embargo, para un país muy pequeño y en vías desarrollo, se vuelve muy difícil exigir algo que suena tan lógico, como pedir compromisos en cuanto a la disminución rápida de emisiones de gases de efecto invernadero y que los países desarrollados financien las pérdidas que estamos teniendo, ya que no somos los culpables históricos de estos problemas.

En ese sentido, lo fundamental es buscar aliados y negociar en bloques para tener mayor peso, así como presentar toda la información científica posible de lo que esta significando el Cambio Climático para un país como el nuestro. En resumen es hacer la mayor cantidad de ruido posible con pocos recursos, y en la mayoría de los casos o no se nos escucha o simplemente se nos ignora.

¿Debemos estar preocupados ante la situación de cambio climático a la que nos enfrentamos?

Lastimosamente, hace muchos años que todos deberíamos estar sumamente preocupados por el tema, ya que no estamos hablando de efectos en zonas geográficas o cierto tipo de países en especifico, sino de la sostenibilidad del planeta en su conjunto, de la supervivencia de la raza humana.

Puede sonar apocalíptico, pero ya la ciencia nos demuestra que el efecto de que trastoquemos gravemente nuestro sistema climático implica, entre muchos efectos, elevaciones drásticas del nivel del mar o el detenimiento de las corrientes oceánicas. Estos efectos se traducen en traducen en hambrunas, desplazados a niveles nunca antes vistos, guerras por recursos, pérdida de medios de subsistencia, y todo ello cada vez de forma más acelerada. Si esto no llega a preocuparnos a todos pronto, estaremos en un camino sin retorno.

¿Que es lo que más y menos te ha sorprendido desde tu experiencia en Durban, y tu presencia en las distintas conferencias?

Lo que más me ha sorprendido fue el discurso del Presidente de Nauru, una pequeña isla de del pacifico parte del estado de Micronesia que cuenta con apenas 13,000 habitantes. Comentaba que para ellos el cambio climático implicaba la pronta desaparición de la tierra en la que han vivido y desarrollado su sociedad y sus familias, refiriéndose a que estas islas pronto quedarán sumergidas bajo el mar. Aunque para algunos 13,000 personas puede sonar como un pequeño costo del Cambio Climático, para ellos significa la pérdida de su tierra, su hogar, su familia, su gente y su historia. Creo que a pocos les gustaría que se juegue con eso.

Otra cosa que me sorprende son las reglas del juego en las negociaciones. Se negocia sobre la base del consenso, es decir que para tomar decisiones los 192 países parte deben estar de acuerdo. Ahora imagínense lo difícil que es poner de acuerdo a los 27 países de la Unión Europea para un tema en específico. Esta claro que se puede, pero esto implica procesos de muchos años de los que no disponemos ya que la necesidad de frenar el Cambio Climático es una urgencia.

Lo que menos me sorprende es la posición de Estados Unidos en este escenario que simplemente se mantiene consecuente con su actitud de imperio ante muchos ámbitos de la política internacional. En general solo aporta negativamente al proceso.

¿Puede hacer algo la sociedad civil para que las cosas cambien o está todo en manos de nuestros gobernantes?

En términos reales está todo en manos de nuestros gobernantes, pero la sociedad civil puede hacer mucho. En esta cumbre pude hablar con un alto representante civil de mi país que trabaja con gente de todo el mundo. Me comentaba que se sentía con las manos atadas ya que no estaban logrando incidir a los niveles que quisieran. Esto implica replantear sus estrategias y buscar cuáles son las que generan un mayor impacto. Si este impacto se consigue por tener que amarrarse a árboles en el amazonas, protestar desnudos afuera de tiendas que comercia pieles o ponerse en el camino de un barco de ballenero, creo que es válido. No sé cómo se podrá hacer en este tema ya que se enfrentan a grandes industrias contaminantes, pero algo inventaran para llamar la atención del mundo. Definitivamente su rol es fundamental.

Un punto básico que se debe entender, es que los mayores contaminantes son actores privados y esto se debe a la necesidad de generar riqueza, pero que a su vez responde a una demanda creciente de los ciudadanos, especialmente la de los países desarrollados y sus poblaciones con altos niveles de consumo. Lo que quiero decir con esto, es que al final todos los que contamos con niveles considerables de consumo de productos, combustibles y energía, hacemos que grandes empresas inicien una carrera por lograr altos niveles de producción a los menores precios.Aquí es donde entra nuestro papel como individuos, ya que todos deberíamos modificar nuestros hábitos de consumo y las empresas, a su vez, renunciar a ciertos niveles de ganancia para reconvertir sus formas de producción. Estas dos últimas cosas son lo más difícil y los gobiernos de los países desarrollados sufren grandes presiones económicas internas, que les impiden tomar compromisos concretos en estos espacios.

¿Que se resultados se han logrado tras 14 días de negociaciones?

Durban ha resultado una de las cumbres con menor nivel de satisfacción para la mayoría de los países, es decir que ha sido un logro de acuerdos mínimos para no romper el proceso. El mayor ganador sería Estados Unidos, quién irónicamente ha logrado acomodar más sus intereses en dicho acuerdo. En general se ha alargado el Protocolo de Kyoto, pero con una menor participación por parte del resto de países que no están dispuestos a comprometerse legalmente a disminuir sus emisiones, hasta que no lo haga China y EUA. Entre ellos, EEUU.

Al final todo parece una pelea de niños, en los que no se quiere ceder espacio hasta que otro lo ceda. Claro, ceder espacio implica invertir millones de dólares y aunque se trate de nuestro futuro como civilización, para muchos esa decisión resulta sumamente difícil. En cuanto al financiamiento que se tiene que dar a los países en desarrollo, aún es incierto y las formas de verificarlo no están claros. Ha de quedar claro que no es ayuda lo que reciben los países en desarrollo sino que se debe entender como un pago por daños causados.

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