El futuro de Vermeer

Autor/a: el 14 diciembre, 2011

Saben cuando en el anuncio de lejía aparece una señora del futuro con pelo azul? ¿cuando simplemente se materializa en un canon de colores fríos y vestimenta tecnológica? Pues es mentira. Es ficción, que dice el Hulk Hogan de Muchachada Nui. El futuro no es así. Philips presentó en la semana holandesa del Diseño una versión más cálida, más simple y más humana: la casa microbiana.


La casa microbiana funciona simplemente con microgas, y parece más salida de un cuadro de Vermeer que de un anuncio futurista. Todo el material orgánico (sí, todo) se colecta netamente para crear energía. Y lo más bonito es que es un diseño de humanos para humanos. Que uno puede argumentar que eso es de cajón, pero cojan una revista de diseño y cuéntenme luego. Por ejemplo, la mesa de la cocina está pensada para ser el corazón de la casa. Alrededor de su borde corren las cañería de biogas, calentando aquellos que se sientan en ella. En el centro, contenedores cerámicos mantienen en perfectas condiciones alimentos sin necesidad de nevera. Y, arriba, podemos montar nuestro pequeño bodegón de frutas y germinados.

Tengo un amigo amiguísimo que tiene un colega que vive en Nueva York, y trabaja en la bolsa. Dice que cuando se quedó en su casa, los fogones aún tenían el precinto puesto, aunque vivía allí de hacía un tiempo. Ése era el camino del futuro hasta que ¡boom!, ya saben qué pasó.

Ahora que tenemos que repensar muchas cosas, me gusta imaginar que la señora que irrumpe en mi vida para mejorarla con inventos futuros es La Chica de la Perla y me trae compost. A que a ustedes también. Pues eso.

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2 comentarios

  • El diseño os hará libres…

    @ : )

  • Jose Illana dice:

    Bienvenida Maria a este tu blog;

    Tu artículo me recordaba a la tesis del profesor Gunter Pauli, fundador y director de Zerí.

    Observar la naturaleza para aprender de su sofisticado mecanismo para convivir con ella me parece fundamental para conseguir esa armonía que se viene llamando sostenibilidad.

    Dando un salto al vacio se me viene a la cabeza esas casonas del norte donde tenián en la parte baja de la casa al ganado para que su calor subiera al resto de la casa.

    Observemos

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