El hombre sin huella ecológica

Autor/a: el 18 enero, 2012

 

¿Sabías que si los 3 millones de habitantes de Nueva York optasen por no pedir café para llevar, se reduciría la contaminación en un 20%? Quién si lo sabía es Colin Beavan, un escritor neoyorquino que se propuso pasar un año generando el menor impacto medioambiental posible, consiguiendo prácticamente reducir su huella ecológica a cero y que nos cuenta como vivió esta experiencia en su libro “NO IMPACT MAN”.

Viviendo en medio de Manhattan, en un noveno piso, se puso manos a la obra junto con su mujer, su hijo y su perro. El reto: evitar en general todos los envases, no usar metro, coche, autobús, avión e incluso ascensor, no comprar nada de usar y tirar, apostar por ropa de segunda mano, evitar la electricidad, consumir alimentos de temporada en su área local…

Colin y su familia comenzaron introduciendo un pequeño panel solar con el que producir la energía necesaria para alimentar su portátil y algún electrodoméstico. Por supuesto nada de televisión, ya que como asegura en su libro incita nuestras ansias de consumismo y que por mucho que compremos, nunca estaremos satisfechos y siempre querremos más. Ahora puede decir desde la experiencia, que el consumo no da la felicidad, en cambio sí los pequeños placeres de la vida que no se anuncia por la tele.

Aunque el periódico New York Times titula el libro como «Un año sin papel higiénico», Colin Beavan prefiere referirse a él como “El año en que comimos sólo productos locales y revertimos la pre-diabetes de mi esposa”, o “el año en que dejé de usar el ascensor y perdí doce kilos”, o “el año en que no vimos la televisión y fuimos mejores padres”.
Para su mujer Michelle, periodista del Business Week, lo peor no fue renunciar a la tele o a las llamadas de los escaparates, sino a las tazas de café que cada mañana activaban su cerebro. Los mercados de granjeros de Nueva York pueden proporcionar todo tipo de alimentos, pero nadie ha llegado a cultivar café en esas latitudes. En la oficina hubo quien dejó de estrecharles la mano por desconfianza hacia su higiene y es que hasta que no lees el libro, desinfectarse a base de vinagre y bicarbonato no transmite mucha tranquilidad.

Lo que es cierto es que no hay energía limpia ni política ecológica que reduzca tanto el impacto medioambiental, si no empezamos a minimizar en todo lo posible nuestra huella ecológica. Por supuesto, esta aventura extrema está publicada en 250 paginas de papel reciclado con caráctula de cartón sin blanquear y energía biológica. Además del libro Colin Beavan protagoniza su propio documental. Y tiene un blog www.noimpactman.typepad.com, donde nos propone realizar este reto durante al menos una semana.

Lo cierto, es que a mi ya me ha picado el gusanillo, y este reto se propone interesante. Si una familia en medio de Manhattan ha conseguido vivir un año con cero impacto ecológico, todos podemos (si queremos). Quizás dentro de un tiempo escriba un post contando mi experiencia como “No impact woman” en medio de la ciudad de Madrid. ¿Y por qué no?

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