El precio y el coste, el valor

Autor/a: el 4 mayo, 2010

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BP dice que no fue culpa suya sino de un proveedor pero que no nos preocupemos. Que va a pagar el precio que cueste tapar la fuga y recoger el petróleo soltado. Muy bien. Pero no me queda claro si va a asumir el coste de las consecuencias. De hecho, ¿es eso posible? Supongo que se puede cuantificar el coste de tener parada la flota pesquera de la zona e indemnizar en consecuencia pero ¿se puede arreglar con dinero el daño? ¿Cuánto vale una gamba con gabardina de crudo? ¿Y un albatros intoxicado? ¿Y las algas y el plancton echado a perder? Las preguntas no son retóricas puesto que tienen una respuesta: hay cosas que no se pagan con dinero, hay costes cuya medida va mucho más allá de lo monetario. En cualquier caso, cuando BP habla de pagar la factura, no está pensando en eso.

La confusión entre precio y coste está presente siempre en nuestra forma de vida. Y en el asunto energético, más. Ahora está el Gobierno metiendo mano a la cosa de las renovables presionado por los interés de algunas compañías que se equivocaron de política de futuro y por editoriales tan poquito responsables como éste del otro día en Expansión. Y el caso es que el tópico dice que las renovables son más caras y que no pueden competir en precio con la nuclear o los combustibles fósiles. Pues igual en precio no (que yo creo que sí), pero desde luego en coste les dan mil vueltas. Teniendo lo de BP a la vuelta del periódico, es fácil imaginarse un accidente en una refinería o, ay, en una central nuclear. Incluso en una gasolinera. Una vez imaginado, ¿dónde repercutimos esos costes? Al consumidor no, claro, eso ya lo pagará el Gobierno… o sea, el consumidor. Pero hay más. Cuando dicen que la tarifa eléctrica de la nuclear es mucho más barata que la renovable nunca repercuten el coste de conservación de la mierda radioactiva generada. Cuando hablan de que el litro de gasoil es mucho más barato que la hora de enchufe renovable es porque hablan de dinero pero no de coste medioambiental.

Y, como con la energía, lo mismo pasa con todo lo sostenible, que al personal se le dice que es más caro pero no se le explica que tiene menos coste. Lo suyo sería poner dos etiquetas a cada cosa a la venta. La del precio y la del coste. Hace tiempo oí en una conferencia que Wal-Mart había empezado a hacer algo así (no he encontrado referencia en Internet, aunque la verdad es que tampoco he buscado mucho). Me da que es la forma correcta de hacerlo. Sólo asociando precio y coste podremos conocer el verdadero valor de las cosas. Sólo así tendremos la visión global necesaria. Lo mismo que no hay que confundir el culo con las témporas, no se debe separar la economía de la ecología ni de la responsabilidad social. Y si alguien no sabe qué demonios significa “témporas”, aquí lo tiene.

Por cierto: acabo de descubrir en Lainformación.com una noticia que dice que BP ofreció pasta a los pescadores d ela zona a cambio de limpiar… y no denunciar. Qué bonito.

La imagen es de este lugar.
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