Escapar del ecologismo – por lo menos en el avión

Autor/a: el 7 abril, 2010

Un informe de Green America confirma lo que ya sospechábamos todos: ni una sola aerolínea americana se toma del todo en serio el tema del reciclaje. Mientras que casi un 75 % de los desechos generados durante los vuelos sería reciclable, en ningún caso más del 20% es tratado debidamente. A veces, la totalidad de envases desechables, mini-mermeladas sin abrir o periódicos de un solo uso es tirada al cubo de basura del aeropuerto de destino. Hay que imaginarse unas 250 millones de toneladas anuales de basura innecesaria que nunca llegan a los ojos del consumidor y cuya existencia por tanto no parece perturbar ni a los más ecologistas de los viajeros.

El informe también indica que hay grandes diferencias en lo que se refiere al compromiso de las aerolíneas con el medioambiente. Mientras algunas exponen claramente en sus webs corporativas los pequeños granos de arena que aportan para minimizar su impacto medioambiental (siendo una industria en sí contaminante, más les vale), otras aún no han oído hablar de que la era en la que el comportamiento gasta-lo-que-puedas-y-tíralo-luego-donde-sea era trendy, acabó hace tiempo.

British Airways casi suspende en el examen, pero, como son los anglosajones, la empresa se lo toma a pecho y se ha propuesto reducir a cero los desechos no reciclados procedentes de sus vuelos.

Estas cosas ocurren en EEUU y en el Reino Unido. Hay grandes instituciones, empresas o medios que se dedican a analizar el “verdor” de las empresas y ponerles nota. Una nota que puede hacer perder la cara frente al consumidor a algunos de los examinados. Empresa que suspenda, empresa que se pone las pilas y de paso cambia su línea de marketing.

En España, por lo menos las aerolíneas están aún tranquilas. Estando la mente del consumidor ocupada con las amenazas ecológicas prioritarias del momento, todavía no le preocupa si las empresas de aviación reutilizan su mobiliario, si intentan minimizar el uso de envases en sus comidas o si reciclan los envoltorios de las mantas. ¡Qué estupidez! ¿Qué pueden importar gestos tan insignificantes si el tráfico aéreo es responsable de un gran porcentaje de las temidas emisiones de C02 (el gran enemigo)?

De estupidez nada. Solamente hay que pensar en el cartelito que pone en los baños de los hoteles: “Colgar la toalla usada significa que no hace falta lavarla. Todos por el medioambiente”. Una medida barata y eficaz. El cliente lo ve como algo sensato y la imagen del hotel seguramente mejora. A mi humilde entender.

Sigo a la espera de un gesto así de parte de una azafata o unas palabras impresas en mi vasito de plástico marca “Iberia”: “Reutilízame. Protege el medioambiente. Iberia.”

Con que me pongan un arito para guardar mi vaso, ya está. Me sentiría más que satisfecha por reducir de 10 a 7 el número de objetos absurdamente gastados para calmar mi sed con 150 ml de agua una única vez. Y agradecería el gesto de la empresa. De corazón.

La primera aerolínea que vaya por ahí en España, tiene la oportunidad de dar el gran salto de convertirse en una empresa a la altura de los tiempos que corren. Y presentarse como tal en sus campañas publicitarias. Con discreción y honestidad.

Y por fin, podrían incluir una sección “verde” honesta en su página web (cómo British Airways). No cómo ahora, que Iberia lo único que hace es un intento malogrado de greenwashing: imágenes de selvas, fundaciones para la educación medioambiental e información sobre ISO 14000. El blablabla obligatorio, que me huele a hipocresía.

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2 comentarios

  • Pedro Bravo dice:

    En mi opinión, has dado con una clave del comportamiento de todos a través del comportamiento de las aerolíneas. Se fijan en el gran problema sin atender a las pequeñas soluciones. El impacto mediambiental gordísimo que generan es a través del uso de combustibles. Eso ellos no lo pueden arreglar así que esperan que la solución aparezca y, mientras, se quedan tranquilos sin tomar pequeñas decisiones que sí pueden llevar a buen puerto. De alguna manera, eso se puede trasladar a la gente, mucha se queda como paralizada antes las grandes cifras, las enormes necesidades de cambio, pensando que ellos no tienen la solución. Puede que sea verdad pero sí que hay pequeñas soluciones para comportamientos diarios.

    Y las grandes soluciones están hechas de muchas pequeñas soluciones y decisiones, los grandes cambios no vienen solos (salvo que sean traumáticos) sino por evolución. Que Iberia, como propones, hiciese una gestión decente, honesta y responsable de sus materiales y residuos, sería un buen síntoma evolutivo. Pero hay quien aún sigue en la edad de piedra.

    Bienvenida, Stefanie.

  • Totalmente de acuerdo, pero donde está ese espacio de responsabilidad común. A diez mil pies e altura nuestro margen de maniobra es pequeño, quizás decirle a la azafata que no me traiga otro vaso que con el de antes tenía bastante.
    Siempre tendré la oportunidad de no volver a volar con ellos y hacerlo con el que si tenga buenas prácticas, si los hay.
    Empiezo a pensar que de denunciar deberiamos pasar a demostrar. Levantemos la mano no para apuntar, sino para apuntarnos a hacerlo mejor y predicar con el ejemplo.

    Podiamos sacar un decálogo de 10 cosas a hacer en un avión de forma responsable aunque las compañias no lo hagan. Seguro que lo acabarian haciendo.

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