La belleza de saber qué contar

Autor/a: el 25 febrero, 2014

Sin títuloEl pasado 11 de febrero el equipo de Innovación de Quiero salvar el mundo haciendo marketing tuvimos el inmenso placer de participar en el Encuentro de Fellows 2014 que la red internacional de Emprendedores sociales, Ashoka, realizó con sus emprendedores sociales en España.

Concretamente acudimos al encuentro para transmitir a los fellows nuestra visión sobre la belleza de saber qué contar, es decir, la importancia de saber transmitir correctamente y a los destinatarios adecuados las ideas clave de nuestro proyecto o iniciativa.

Para ello empezamos con la necesidad de que cada iniciativa que pongamos en marcha debe tener su “palabra”, aquella que mejor describe el beneficio social de cada proyecto, lo que lo hace único y mejor que otros proyectos o soluciones al mismo problema. Así, conocimos la Fundación Ana Bella cuya fundadora Ana Bella Estévez escogió la palabra SUPERVIVIENTE para definir su proyecto de empoderamiento de mujeres maltratadas a través de testimonios positivos de mujeres que han superado una situación de violencia de género. O el proyecto de Raül Robert, que mediante su proyecto Sostre Cívic promueve un HÁBITAT CÍVICO a través un nuevo modelo de acceso a la vivienda

Escoger nuestra palabra nos sirve para poder definir la base de nuestro posicionamiento, una herramienta de comunicación que nos servirá para poder qué ofrecemos. Es por ello que pusimos en práctica con los emprendedores sociales de Ahoka un ejercicio de definición de su posicionamiento, en el que cada fellow redactó el suyo y recibió feedback del resto, con el fin clarificarlo y mejorarlo. Así, cada fellow pudo irse a casa con una palabra y un ejercicio iniciado de posicionamiento que continuar buscando asesoramiento y colaboración que necesiten.

Desde Quiero defendemos, además, que a la hora de llevar a cabo un proyecto es necesario no solo saber qué contar y cómo, sino además identificar muy claramente a nuestros interlocutores clave, los grupos de interés, y para ello cerramos la sesión con una invitación a listarlos, pensando en aquellos agentes sobre los que tenemos responsabilidades, aquellos que tienen influencia en nuestra capacidad de alcanza metas y aquellos que por cercanía o por dependencia están afectados por nuestras actividades.

Del mismo modo es importante tener en cuenta las expectativas que nuestro posicionamiento puede generar en ellos. En nuestra relación con un grupo de interés prioritario, como podría ser, por ejemplo, la Administración subyacen riesgos que tenemos saber prever. Si ponemos en marcha un proyecto que puede aprovecharse de una eventual complicidad con las instituciones, es necesario que en el diálogo que mantengamos con ellas quede muy claro la capacidad de nuestra iniciativa para dar respuesta a sus demandas.  Del mismo modo, la proyección de nuestro posicionamiento puede darnos la oportunidad de encontrar nuevos colaboradores que se conviertan en aliados de nuestro proyecto.

Aunque la brevedad del encuentro no nos permitió realizar un ejercicio de priorización de grupos de interés, resulta interesante mencionar aquí que se torna imprescindible realizarlo con el fin de poder centrar nuestras acciones de comunicación con ellos, pensando en si debemos considerarlos clave y establecer con ellos vínculos colaborativos, si necesitamos mantenerlos satisfechos o si, simplemente, debemos informales de nuestras actividades a través de los canales habituales de información.

Es por ello que, antes de diseñar una estrategia de comunicación, es necesario realizar una profunda reflexión acerca de qué queremos contar, y a quién queremos contárselo antes de plantearnos el cómo.

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