La ventaja contributiva

Autor/a: el 7 marzo, 2012

El otro día en El País de los negocios me encontré con el título de “Aprende de la mafia” para un libro de Management. Por lo visto Louise Ferrante, exmiembro del clan mafioso de los Gambino, pone a disposición de los directivos su experiencia en el lado oscuro de fuerza.

De repente me acordé de un clásico en el mundo de la estrategia empresarial El arte de la guerra escrito por Sun Pin y de aquí me fui a términos como “guerra de precios”, muy de nuestros días y a otro, agotador, “marketing de guerrilla. Me planto en la Diosa moderna del Management “la ventaja competitiva”.

Nuestros modelos de negocios están basados en encontrar y hacernos fuertes en lo que nos hace diferentes y atractivos para nuestros clientes. Esta es la esencia de cualquier negocio, ya sea una multinacional de la electrónica de consumo o la bodega al lado de casa de nuestros suegros. Bien

¿Y por qué no sustituimos la palabra competitiva por contributiva?. Me explico:

Todos los mercados y sectores deberán orientar su innovación, ya es una realidad, hacía la sostenibilidad sea desde el punto de vista operativo u organizativo y por supuesto desde el desarrollo de productos y servicios. ¿tiene sentido hablar de competitividad en este contexto?

Personalmente, que dos compañías compitan por ver cual de las dos es más sostenibles me parece contradictorio. Sin embargo, pensar en cómo una empresa puede contribuir a la creación de una sociedad mejor y convertir este hecho en algo de valor y diferenciador me parece fantástico. Es lo mismo pero no es igual.

Con todo el trabajo que queda por hacer en esto de la sostenibilidad ¿tiene sentido competir? ¿no sería mejor contribuir?.

Hablar de ventajas contributivas es hablar de ser percibido por tus grupos de interés como una organización que se diferencia del resto por su forma de contribuir a la construcción de un mundo mejor. No estamos hablando de lo que suministras sino también de la forma en que lo haces, es decir, nuestra forma ser y una forma de hacer.

Por ahí suenan voces de reaprender, pero quizás simplemente es tiempo recordar

Y por qué no…

 

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