Las vueltas que da la filantropía… y mi vida.

Autor/a: el 7 agosto, 2010

Imagen sacada de www.power-of-giving.com

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Recuerdo que cuando era pequeño solía pensar que dar una limosna era el vehículo para ir al cielo (a su debido tiempo), y por tanto más sucio que el hacerlo por el simple sentido de la responsabilidad.

Pues si, ha llovido mucho desde aquellas reflexiones pero fíjate por donde que ahora desde mi posición en el ámbito de la consultoría en la creación y gestión de negocios responsables, creo que vivimos debates muy similares.

Hay una corriente de pensamiento muy fuerte que diferencia entre Responsabilidad Corporativa y Filantropía. Yo estoy de acuerdo con ella, aunque es cierto que aveces cuando se habla de este tema se percibe un poso de “desprecio profesional” al término filantropía porque esta carente de la “sofisticación del management”.

Por otro lado nos encontramos con el creciente concepto “Social Business” desarrollado por Yunus, el banquero de los pobre, que pretende crear empresas para cubrir servicios sociales donde todos los beneficios vayan a favor del proyecto. Danone está trabajando con Yunus en un proyecto de yogures enriquecidos para la infancia en Bangladesh.

Curiosamente en España nos estamos cargando las Cajas de Ahorro, la versión española de algo parecido al social business, eso sí pasado por la pátina de nuestros políticos y obsesiones por el ladrillo.

En esta línea nos encontramos con la economía social, muy centrada en el ámbito de las fundaciones, tercer sector, asociociones etc.. con un discurso “desde la ciudadanía para la ciudadanía”.

Y por último estos días los muy ricos quieren donar gran parte de sus riquezas bajo el proyecto The Giving Pledge (El compromiso de dar). El curriculum de Bill Gates está detrás y delante de este proyecto. Todo un gesto y compromiso que para mi es muy generoso. Claro que a esto también lo llaman Filantrocapitalismo.

Un poquito más, resulta de la supermodelo Naomi Campbell, regaló unas piedras sucias a la Fundación Mandela. Las piedras sucias resultan que eran diamantes de sangre (nadie dona simples piedras sucias) y al principio la Fundación Mandela dijo que no tenían reflejada dicha donación. Luego fue que si.

Yo sigo pensando que dar para recibir algo, aunque sea tan intangible como la vida eterna, es trampa. Tambien pienso que lo importante es hacer que las cosas pasen, soy pragmático.

Quizás no vaya al cielo pero la tierra es un sitio maravilloso para vivir.. Y por supuesto sigo siendo un niño.

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1 comentario

  • Stef dice:

    A menudo me pregunto acerca de lo honesto que puede ser una donación o un modelo de negocio “social, responsable” que incluye grandes ayudas a proyectos sociales. ¿Se trata de “arreglar” los daños hechos al entorno mediante ayudas con repercusión mediática o es algo honesto?
    Creo que en Europa el filantropismo tiene poca tradición y a menudo consideramos estas iniciativas más bien poco honestas.
    Pero parece que en EEUU es distinto. El devolver parte de las ganancias millonarias a la sociedad es algo que se debe hacer. Y me parece que ahí debe de haber más que un filántropo verdadero, de corazón. Seguramente no todos, ni mucho menos, pero creo que la gente con buenas intenciones existe. También las hay aqui, pero aquí el filantropismo aún no se lleva tanto.

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