Me encontré con mi bici en el puente aéreo:

Autor/a: el 24 septiembre, 2014

No estoy seguro si el recuerdo de la primera vez que conseguimos mantener el equilibrio en la bici  se puede equiparar al del primer beso, la primera vez que montamos el avión o nuestro primer día de trabajo. En mi caso no me acuerdo exactamente de ese día pero sí me acuerdo de la lucha con mis padres por tener una bici, todos mis amigos tenían una, y a mi madre le daba miedo.

Recuerdo el día que los Reyes Magos me trajeron una BH  verde, recuerdo como con esa bici me iba con los amigos a la vía del tren a poner monedas en los railes. Y recuerdo andar unos 6 kilómetros con la bici a cuestas porque nos fuimos a un campo de motocross a hacer el cabra con nuestras bicis: Doblé la rueda.

Después de estos recuerdos el silencio.

Mi relación con la bici hoy está muy lejos de esos Reyes Magos. Podríamos decir que he establecido una relación profesional con ella. Me recuerda a esos amigos de la infancia que se pierden la pista y vuelven a encontrarse después de muchos años en un puente aéreo: los dos de traje, los dos hablando de sus trabajos.

Echar una mano para promover el uso de la bici en las ciudades, en este caso en Madrid, forma parte de mi actividad profesional. Ahora en Quiero estamos inmersos en un bonito proyecto con Coca-Cola y el Ayuntamiento de Madrid donde estamos tratando de poner todo el conocimiento en marketing y forma de hacer de Coca-Cola en su relación con los consumidores al servicio de la promoción de uso de la bici en la ciudad. Desde esa aproximación investigamos, observamos, nos subimos, nos bajamos, pensamos y creamos.

Charlo con esa amiga del puente aéreo y veo que se ha convertido en una auténtica industria. Según la AMBE (Asociación de Marcas y Bicicletas de España) esta industria movió más de 1.000 millones de euros en el 2013. Dando empleo directo a más 14.000 personas entre las 3.000 tiendas especializadas.

Sigo hablando con ella y me doy cuenta que se codea con nuestros gobernantes. No hay ciudad que se precie de ser moderna que no tenga un servicio de bici pública, no hay alcalde con sentido común que no se haga fotos con ella. Madrid, Barcelona, Sevilla, San Sebastián, Londres, Nueva York. Todos quieren posar con ella, subirse a ella.

Le cuento a lo que me dedico y empieza a contarme su relación con el mundo de la moda, las tendencias, movimientos ecologistas, activistas urbanos. Gente con bandera, amantes del hedonismo, protectores de su reputación y hombres dorsal. Personas que van y vienen.

No recuerdo en qué momento dejé de utilizar la bici. No supe convertir el juguete en medio de transporte, símbolo o complemento de moda. Ella sigue siendo la misma, y el mundo, en esencia, no ha cambiado mucho estos años, aunque sí va mucho más deprisa. Quizás nunca supimos dónde íbamos, pero cuando, además, vas deprisa, la sensación de vértigo es aún mayor.

 

 

Me despido de ella y le comento que voy a TrendCycle, un evento que se organiza en Madrid con motivo de la Semana Europea de la Movilidad. Un pretexto fantástico para que comerciantes del mundo de la moda saquen sus negocios a la calle y nos inviten a todos a movernos en bici. Guapas, guapos, elegantes y felices.

Hemos quedado para dar un paseo, despacio. Lo necesito.

Jose Illana.

 

Fuente de la imagen destacado: La Beache

Compartir

 

0 comentarios

Deja tu comentario

Nos interesa tu opinión
Escribe un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *