Mi vida más allá de las ciudades

Autor/a: el 3 diciembre, 2012

Hace años que buscaba un cambio sin saber cual era, buscaba adquirir un aprendizaje que no había encontrado en el colegio ni en la universidad. Tras estar un tiempo en Quiero salvar el mundo haciendo marketing e introducirme en el mundo de la sostenibilidad y la emprendeduría surgió una idea que he decidido poner en marcha a través de una asociación llamada WWOFING. Esta asociación me pone en contacto con granjas de cualquier parte del mundo, y que por varias razones decidí que estuvieran en España. A cambio de mi trabajo ellos me proporcionan alimento y conocimiento que, tal y como están las cosas, no gasto ni gano pero aprendo.

Mi objetivo es aprender todo aquello que hemos olvidado en un mundo capitalista y espídico donde la falta de tiempo no te permite conectar con las cosas mas básicas que nos ofrece la vida, y así poder entender de donde venimos y hacia donde vamos. Mi experiencia durará un año, y es en este blog donde busco compartir mis experiencias y aprendizaje, para todos aquellos que estén interesados en conocer lo que ocurre más allá de las grandes ciudades. Voy a escribir objetivamente sobre cada sitio al que voy a ir, ilustrándolos con mi mayor pasión : la fotografía. Cualquier pregunta, comentario o duda, será bienvenido en el mail a.montes.benzo@gmail.com, ya que otro de mis objetivos es ayudar en lo que pueda a crear nuevos caminos.

El resultado aún no se cual será, pero sin duda el aprendizaje que voy adquiriendo no se paga con dinero. Quizás vuelva a la ciudad, o quizás acabe vendiendo quesos ecológicos en un terreno perdido, la única ley que sigo y que no pongo en duda es vivir como sueño, y eso para mi, ya es el mejor resultado.

 

Tipis del bosque

Un gallo canta, abro la puerta de la tienda de campaña, y salgo al exterior. El sol se esta despertando, puedo sentir la humedad del rocío, se respira vida. Me dirijo a la casa de Luismi o Dui como le gusta que le llamen sus amigos. Está tan solo a unos pocos metros , en ese camino: gallinas, perros y gatos se acercan dándome los buenos días. Hoy no sé que me espera, pero seguro que algo nuevo.

Después de un té, que hacemos con las plantas del huerto, me preparo para realizar las labores diarias: agua para las gallinas y hierba del campo para que coman; después me acerco a regar el invernadero, quizás mi momento favorito; no me olvido de dar pasto a la yegua y por último recoger algunos de los alimentos que el huerto nos ofrece. El sol que continua despertándose me hace pensar en Plasencia, la cuna de Extremoduro, un lugar único y escondido que sólo quienes se acercan hasta ahí pueden descubrir su magia.

Dui, el dueño de lugar, no tiene problema en compartir el sueño que está creando. Tras años estudiando estadística descubrió una ley que no le dejó indiferente, y es que en un mundo infinito todo acontecimiento es posible, y si todo es posible ¿por qué no crear tu propia realidad?.

Pequeñas y grandes pirámides surgen desde la tierra en varias partes del lugar, son tipis indios como aquellos que no hace tanto realizaban los indios norteamericanos, pero en esta ocasión no se cubren de una tela, sino de una estructura de madera y masa que les convierte en un hogar diferente y estable. Cuando entré por primera vez en uno de los tipis, me sentí como si ya hubiera estado antes; los materiales de madera con los que están hechos, la forma circular, el olor a naturaleza, y la originalidad de cada rincón te hacen sentir como en casa. Quizás su originalidad resida en su armonía natural que no sigue las leyes de perfección a las que estamos acostumbrados.

El tipi tiene dos plantas, abajo el salón y la cocina y arriba una habitación. . Todo lo que ves esta realizado gracias a ese sueño que Dui y personas que como mi pareja y yo intentamos que salga adelante. Son muchas manos y amor las que permiten que estemos ahí. Detalles como ventanas hechas con puertas de lavadora, un suelo de baldosas de colores reutilizadas, una bañera que se calienta con un fuego en su parte inferior… Todo te recuerda que todo lo que está en tu imaginación es posible.

 

Construir un hogar

Ya es la hora: todos nos juntamos y planeamos las cosas que hay que hacer en el día. Hoy toca bioconstruccion: ¡quién hubiera imaginado que iba a aprender a construir un hogar!. Con los palos que hacen de estructura de la vivienda, comenzamos a recubrirlo con telas impermeables y fibra de vidrio para que después la masa se pueda fijar bien. Cortamos maderas y las atornillamos una a una. Aunque a veces el trabajo es físicamente duro merece la pena cuando ves el resultado. Aquí no hay prisa no hay jefes ni horarios, cada uno es maestro de sus propias inquietudes y lo comparte con los demás.

Es la hora de comer, así que me acerco al huerto: tomate, lechuga, remolachas, pimientos, fresas, suficiente para hoy, con el arroz que compramos podremos hacer un plato muy rico. Es en estos momentos cuando entiendes el intercambio que haces con la naturaleza y la satisfacción de cultivar tu propio alimento. Tu siembras, riegas, cuidas las plantas y ellas te ofrecen lo mejor que saben dar: sabor y salud. De postre haremos un te de menta que tomaremos con las castañas que días atrás recogimos.

Pero no siempre todo es comodidad y no todos estamos dispuestos a sacrificarnos. La sostenibilidad tiene limites. El baño es de compost seco para luego poder reutilizar el abono y no usar el agua potable que estamos acostumbrados a gastar sin medida. La electricidad es de corriente continua, gracias al panel solar disfrutamos de agua caliente y electricidad pero a diferencia de nuestros hogares aquí no puedes tener todo conectado, sino que debes usar cada cosa que necesites en su momento. Este hecho te hace ser consciente de la cantidad de electricidad que gastamos sin ni siquiera utilizar la mitad. El agua con la que limpiamos y nos aseamos proviene del pozo del pueblo, es agua limpia pero no potable, esto te hace replantearte otra realidad: el lujo con mayúsculas que supone usar en todas nuestras actividades agua potable. Y pienso ¿cómo puedo cambiar eso en la ciudad? Una idea seria reutilizar el agua con el que te duchas para fregar, y si ya usamos jabones ecológicos podríamos hasta reutilizarla para lavar, y regar.

 

Ya es tarde y el sol comienza a ponerse. Hoy es un día estupendo para recoger las uvas y hacer vino. Nos disponemos a cortar cada racimo, y es que un pequeño viñedo sacamos kilos y kilos. ¡Que generosa es la naturaleza!. Siguiente paso: vendimiar. Con las manos aplastamos cajones y cajones de uva del que sale rico mosto (nada que ver con el que pido en un bar). Una vez terminadas las cajas lo guardamos en un bidón tapado que durante tres meses irá fermentando, luego se convertirá en vino aunque con mala suerte y si entra un mosquito, tendremos vinagre para toda la vida.

Me siento viva, activa, aunque mi cuerpo con el paso del día se va cansando, y es que acostumbrada a estar horas delante de un ordenador la sensación de cansancio es mas física que mental. Me gusta. No echo nada de menos el ordenador, ni el móvil aunque si quiero tengo wifi. El campo no supone volver atrás: no creo en los cambios radicales, creo en combinar, en usar los recursos de manera consciente y en aprovechar también algunas de las ventajas que brinda el mundo moderno.

Disfrutamos de un bello atardecer y llega la noche. El cielo se cubre de estrellas, y yo me pregunto por qué se esconden cuando las miro en Madrid desde mi ventana. Ha sido mi cumpleaños, así que decidimos hacer un fuego mientras creamos música con distintos instrumentos, rodeada de gente que días atrás no conocía y mi pareja, que me acompaña en este viaje. Siento una alegría inmensa. Son muchas las razones por las que me siento así, pero la razón mas importante es la de saber que estoy comenzando a crear el mundo que desearía ver.

 

Siempre es lo mismo, la misma vieja historia.

Desde el momento en que pude hablar se me ordenó que escuchara

Ahora es mi turno y sé que tengo que marcharme.

Yo sé que me tengo que ir.

Todas las veces que lloré y guardé todas las cosas que llevo dentro,

Es duro, pero es más difícil ignorarlo.

Hay una manera ahora y sé que tengo que marcharme.

Yo sé que me tengo que ir.

Cat Stevens ( Father and son)

 

 

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