Moda sostenible: nunca sabemos lo suficiente

Autor/a: el 11 mayo, 2015

Hace un par de años, cuando Quiero se trasladó al barrio de Tetuán, tuvimos la oportunidad de conocer a Gema Gómez, fundadora de Slow Fashion Next (hasta ahora Slow Fashion Spain). Como somos de naturaleza curiosa enseguida quisimos aprender más y acudimos a la II Jornada de Moda Sostenible en el Museo del traje. La cantidad de cosas que aprendimos y el ambiente que se palpaba en este encuentro nos llevó a patrocinar la tercera edición y este año la cuarta, a la cual acudimos para saber más.

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Como se comentó en Sustainable Sunday y Sustainable Brands Barcelona, en ocasiones la gestión empresarial desde una perspectiva sostenible se pierde en discursos abstractos por las peculiaridades de cada sector. Las Jornadas de Moda Sostenible organizadas por Slow Fashion Next en el Museo del Traje de Madrid hacen frente a esta problemática. El foco de centra en el poderoso  sector textil, de alto impacto en la ciudadanía y con los tres frentes de la sostenibilidad (social, económico y medioambiental) demandando transparencia.

 

De las ponencias a las que asistimos nos llamó especialmente la atención Wellmade una organización que trabaja por mejorar las condiciones laborales de las personas implicadas en la totalidad de la cadena de valor. Con ejemplos claros y una presentación interactiva pudimos experimentar las prioridades vitales y laborales del público asistente así como las consecuencias en la cadena de suministro de las decisiones en las que priman las ventas frente a la calidad.

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A Santi Mallorquí tuvimos la oportunidad de conocerle la semana anterior en Barcelona y quedarnos prendados del trabajo que realizan desde Organic Cotton Colours. Bajo el lema “Empieza a tirar del hilo” es un ejemplo a seguir en transparencia y compromisos adquiridos con la sostenibilidad en todos los sentidos. La premisa con la que nos quedamos fue la necesidad de darle la vuelta al paradigma de la oferta y la demanda, tomando las riendas para concienciar a los consumidores y la “necesidad de generar oferta para que exista una demanda”.

 

La gran sorpresa de la primera mañana de las Jornadas fue Amalena joyería ética y respetuosa con el medioambiente. Además de la exposición que nos brindó Johana Mejía sobre los riesgos existentes en la extracción de las materias primas (tanto para la salud como para el medioambiente) y las precarias condiciones laborales (en muchos casos con mano de obra infantil) nos quedamos con la belleza de las piezas que comercializan.

 

El sábado volvimos y desde nuestra perspectiva de Labels for your planet fuimos a escuchar a Apuntadas – Malas Meninas. En esta ocasión las certificaciones dejaron paso a que nos enamorásemos de un Proyecto tan ambicioso como socialmente responsable. Su fundadora, Rosa Escandell, apostó por una empresa de inserción laboral de presas mediante la confección con la profesionalidad y calidad en los productos por bandera. Hace unos meses se certificaron con Global Organic Textile Standard (GOTS) según Escandell porque es la certificación más fiable “fueron a por ella”. Hoy en día, cada producto que comercializan, pasa previamente por su certificación.

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Como emprendedores destacaron We are knitters, o cómo se viraliza “un concepto antiguo convertido en cool” poniéndoselo fácil a quienes quieren comenzar y las ganas de compartir experiencias personales y hechas a mano de cantidad de consumidores. Un crecimiento vertiginoso que, en ocasiones, “te lleva a alejarte de lo slow” buscando, por ejemplo, proveedores en Latinoamérica porque los nacionales no te ofrecen garantías en materia de sostenibilidad en los procesos.

 

Cerramos nuestra segunda mañana con una sonrisa de esperanza, la de “Sonrisas de Bombay” una ONG que nace con la ambición de cambiar las cosas en una realidad en la que “las organizaciones no gubernamentales existen porque las gubernamentales no cumplen con su deber”. Que haciendo frente a las necesidades primarias de la población como la salud y la educación, quiere empoderar a las comunidades con las que trabaja mediante el emprendimiento y que cree en la participación empresarial con un fin común: el capital social. Un capital que genere un beneficio para la sociedad mediante la actividad económica de la propia empresa.

 

Una vez más, la conclusión que nos llevamos fue clara: Necesitamos concienciar a las personas consumidoras. La ropa y complementos que llevamos habla de cada uno de nosotros y no podemos engañarnos promulgando grandes verdades y vistiendo la ropa más barata que se ajuste a nuestro estilo sin preguntarnos qué hay detrás de su confección. ¿Te apuntas a echarle el freno a tu armario? Yo comencé a reducir la marcha hace dos años (sí, al salir de la segunda jornada en 2013) y me siento orgullosa de tener menos y mejor.

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