Sexo contra el cambio climático

Autor/a: el 13 junio, 2009

 

Imagen de colectivo "Un mundo feliz"

Imagen de colectivo "Un mundo feliz"

 

 

Leí hace una semana una noticia en el diario Expansión (6 junio 2009) muy curiosa sobre General Motors. Resulta que el principal comprador privado de Viagra en Estados Unidos es General Motors. Me explico:

En el sistema sanitario de Estados Unidos al ser de índole privado, puede darse el caso que las compañías faciliten a sus empleados, jubilados y otros su seguro médico. Por lo visto el sindicato de General Motors era tremendamente fuerte y las coberturas que tenían negociadas con la compañía incluían entre otras la viagra.

¿Puede el sexo, llevar a la ruina a una compañía?. Ya estábamos acostumbrados a la erótica del poder y sus riesgos, pero esto es simplemente maravilloso. El proletario unido practicando sexo para derrumbar un  símbolo del capitalismo, la sociedad de consumo e icono de la degradación ambiental. Si, me he pasado un poco, General Motors no deja de ser otra empresa que no vio que el mundo necesitaba un cambio y se quedó en el pasado. Pero, si es cierto que esta noticia está llena de romanticismo, no del noño sino ese que sabe a lucha, a pasión, a reto. Una opera donde los hombres y las mujeres copulan mientras ven como las chimeneas de la fábrica se derrumban, las cadenas de montaje se paran y los coches se agolpan inacabados como si de un hospital de lisiados se tratara. 

Desde la prensa económica esta noticia nos habla de la contradicción de estar en un concurso de acreedores como consecuencia de una situación de ruina a la vez que gracias a los sindicatos de la compañía, sus empleados y jubilados disfrutaban de la Viagra.

Efectivamente el mundo está lleno de contradicciones por ejemplo la industria del adelgazamiento mueve más dinero del que se necesitaría para eliminar el hambre en el mundo.

Los líderes de General Motors no hicieron bien su trabajo a la hora de interpretar las necesidades de un mundo que se ahoga en CO2 y tiene recursos excasos por naturaleza. Era más fácil el lobby que la innovación sostenible y simplemente dejaron de ser competitivos, por suerte sus empleados y jubilados nunca dejaron de serlo.

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