Siria y el periodismo humano sostenible

Autor/a: el 29 diciembre, 2011

Paren la masacre”. Éste es uno de los numerosos gritos mudos que la población de Homs, en Siria, lanzaba al mundo en forma de pancarta, regularmente, cada viernes, hasta que empezaron a ser asesinados de forma sistemática. En una especie de broma macabra para los que aman la Navidad, estas fechas tan señaladas se han convertido en la coartada para un horror sanguinario protagonizado por un régimen totalitario que se niega a escuchar la voz de su pueblo, y que sonríe ante el silencio de los gobiernos y sociedades occidentales en frenesí de vacaciones y compras navideñas.En otra vuelta de tuerca al “ojos que no ven, corazón que no siente” los telediarios, periódicos y medios masivos de comunicación nos cuentan una versión reducida de la tragedia. En parte porque casi todos se han quedado sin corresponsales en pie de tierra. Pero gracias a los nuevos caminos abiertos por las redes sociales y la democratización de la información, nos podemos enterar de lo que REALMENTE está sucediendo. Éste es el caso del espectacular trabajo que está desempeñando la periodista Mónica G. Prieto para Periodismo Humano, en una serie de reportajes titulado “Crónicas de Siria“.

Releo la palabra “espectacular” y me causa reparos: ¿desde cuándo el trabajo responsable, valiente y comprometido se hizo un espectáculo? Supongo que desde el momento en que el asombro (motor del sentimiento espectacular) conecta con la verdad, la fuerza, la honestidad y la independencia. Sencillamente algunos de los ingredientes que en estos tiempos de cambio pueden hacer que la comunicación, periodísitica o intencionada, sean algo sostenible. Porque basta asomarse al fascinante proyecto Periodismo Humano para entender que los criterios de sostenibilidad (estrictamente no agotar los recursos para las generaciones futuras) sirven no tanto para la relamida “verdad” sino para el acceso y difusión libres de la información. Todo lo que se hace y dice en este espacio ciudadano respira oxígeno, esperanza y rigor profesional. Son un puñado de apasionados profesionales que pelean día a día por su independencia financiera, que al no basarse en publicidad recae en las cuotas y donaciones de simpatizantes. Con ese dinero, explican siempre que tienen ocasión, se paga (obviamente) el trabajo de periodistas como Mónica G. Prieto. Apenas 1 euro a la semana (frente al 1,20€ por día de muchos periódicos).

Hay que dar las gracias a los tiempos (sociales) que corren y a gente como Javier Bauluz (director de Periodismo humano), la mencionada Mónica y a todo el equipo de ese proyecto por darnos una burbuja de libertad y un campo de sueños con su trabajo. Nos estremece y revuelve las vísceras leer y escuchar (ver el vídeo más abajo) lo que nos cuentan, pero ¡vive Dios que necesitamos saberlo!

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