Sobre los falsos ricos y los pobres de verdad

Autor/a: el 30 abril, 2009

El 20% de los que habitan en España vive por debajo del umbral de la pobreza. El dato es de la Encuesta de Condiciones de Vida y ha caído a mis orejas un par de veces en la última semana. Casi me quedo sordo del susto. No sé si es que yo soy más impresionable que el resto pero no recuerdo haber visto telediarios ni periódicos abrir con esta noticia. Tampoco creo que los políticos hayan debatido sobre el tema en el Congreso ni que las patronales ni los sindicatos hayan dedicado dos minutos de su precioso tiempo a ello. Ah, el dato es de 2007. Seguramente, a estas alturas de 2009 el porcentaje haya aumentado. Quizá ya sea un 25% o casi un 30%. Casi nada.

Por suerte, exisitió Julio Camba para explicarme estas cosas. Decía Camba que “la vida es dura y áspera y, a fin de engrasarla un poco, unos hacen de pobres y otros de ricos”. Venía a decir Camba en su texto Sobre los falsos pobres y los falsos ricos que los mendigos no son realmente pobres, sino que viven de serlo y que la miseria viene a ser una industria dentro de la cual hay algunos que son verdaderamente miserables porque “¿en qué ramo de la industria prospera todo el mundo?”. Eso sí, también escribía Camba que los ricos son igualmente de pastel. Que son gentes que hacen de ricos porque es la mejor manera de ganarse la confianza de los capitalistas, de los bancos o de las mujeres de buen braguetazo. Y ahí es donde Camba, que era un cachondo y un abonado a la ironía, clava nuestra situación de hoy.

Porque mucho me temo que los pobres de hoy son bastante pobres y más que lo van a ser. Y que si piden no es como forma de vida sino para vivir. Pero sí que se está demostrando que los ricos, o muchos que lo parecían, eran de mentira cochina. De hecho, cada vez está más claro que la riqueza de la que tanto presumíamos tenía los cimientos de barro y la fachada de cartón pluma. Y lo del famoso Estado del Bienestar debía ser una fina ironía, como las de Camba. Porque si ya en 2007, en la cresta de la ola de la bonanza económica, había un 20% de pobres en España, ¿cómo coño podíamos jurar que estábamos bien?

La pregunta es retórica. O quizás no tanto. Este modelo económico ha vivido del cuento y la historia está acabando con un final que no es feliz. Ahora tendríamos que estar empezando otro cuento en el que no hubiese pobres (o hubiese los menos posibles) y los ricos de verdad aceptasen que la generosidad no es sólo una forma de satisfacción personal sino también una manera de crear una sociedad y una economía sostenibles. Este cuento nuevo que tendríamos que empezar a contarnos y a practicar debería estar basado en hechos reales, no en hipotecas de ciencia ficción, previsiones de crecimiento imposibles y premios a la codicia en forma de bonus.

Si lo hiciésemos, si cambiásemos de cuento para crear uno mejor, más decente, no estaríamos haciendo ninguna locura. Tan sólo estaríamos reafirmándonos en nuestra condición de humanos. Ya sabéis, esa especie que presume de inteligencia, de consciencia y de conciencia.

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1 comentario

  • En que punto podemos decir que vivimos en una sociedad desarrollada cuando a ocultamos un 20% de la población al borde de la pobreza.
    Como podemos decir que vivimos en el primer mundo cuando en el mismo mundo. Y no me refiero a España sino al propio mundo muere un niño, pongamos en el tiempo que llevo escrito estos cinco renglones.

    Gracias Pedro por el dato. Por favor no dejemos de insistir en él.

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