Un día en los zapatos de la sostenibilidad

Autor/a: el 31 enero, 2012

 

Hace un tiempo encontré la web de los zapatos 01M-OneMoment, veganos, diseñados y hechos en España y 100% biodegradables. Todo ese karma, por 10 euros el par. Increíble. Así que les escribí diciéndoles cuánto molaban y que si les molaba prestarme un par para probarlos para escribir este post. Y claro, como el molómetro ya indicaba, fueron amabilísimos y… ¡me mandaron tres pares! ¡De colores distintos! Así que aquí está mi aventura con los zapatos más sostenibles que conozco:

Viernes: Descubres paquete grande esperando en la mesa de la oficina. Danza a lo Snoopy de la emoción. Abres paquete: ¡tres! pares. Reprimes lagrimita de alegría. Te quitas las botacas de invierno, los calcetines (discretamente escondidios por las botacas) y te enfundas las OneMoment sobre medias de leopardo (que no se diga). Procedes a interrumpir meeting en la oficina para lucir zapatos nuevos (niña interior se muestra satisfecha). Ligera sensación leprecháunica (seguramente debida a que, inesperadamente, no tienen suela apenas y son blandiiiiitos. Con el suelo de madera hacen un ruidito que no sé si es real o es fruto de mi imaginación). Los llevas toda la jornada laboral sin incidencias, lo que es más, el señor de la oficina de abajo te dice que hoy estás muy guapa (no estoy segura que se refiriera a los zapatos, ese día me había dejado el sombrero puesto por despiste -aunque aprendí el otro día en S moda que protocolariamente es correcto que una mujer lleve sombrero en interior-). Sacas foto correspondiente y la subes a facebook y tienes más comentarios que nunca. Empiezas a sospechar “el efecto zapato biodegradable”: a la gente le gusta. Llegas a casa e intentas convencer a tu chico que se pruebe el modelo verde lima chillón por qué a ti te queda un poco grande. Reprimes risa al ver a tu novio metido parcialmente dentro del zapato biodegradable claramente pequeño para un pie varonil y rudo como el suyo (tienen tallas de hombre disponibles, que no cunda el pánico).

Sábado y Domingo: No tienes cabeza para probar el experimento.

Lunes: Día ajetreado como pocos, pero en un entorno seguro para tus zapatos, OneMoment (taller de Innovación en Hub,  suelos domesticados todo el día). Te atreves: esperas tu taxi (vas muy cargada y no conduces) en la acera, constatas que está fría y dura, pero no es desagradable. Llegas, bajas ya ni dándote cuenta de lo que llevas puesto. Procedes a preparar y dar el taller. Para des-a-morroñar a los asistentes se te ocurre sacarlos a hacer carreras en la calle. Certificas de nuevo que la carretera está fría y dura, un poco más intenso ahora. Después de estar todo el día de pie, y de quí para allá, no te duelen los pies (los años de tienda a lo mejor son una ventaja, pero aún así es una buena señal, especialmente teniendo en cuenta los 2 mm. de suela). Vuelves al taxi después de 10 horas de trote: pies fetén. Llegas a casa, descargas taxi. Te das cuenta de que te has dejado material. Te quedas en la puerta de casa llamando al maridable, a la jefa y a otro taxi. El suelo sigue frío pero te da igual porque tú lo que quieres es tenerlo todo ya recogidito y los zapatos siguen acompañándote resignados. Deshaces y rehaces recorrido con el rollo olvidado, llegas y te descalzas. Cenas (vegano, por supuesto) y piensas, ay, me tengo que quitar los zapatos que ya estoy del experimento. Te das cuenta de que no los llevas. Escribes texto sobre tu experiencia. Te preguntas si OneMoment hace cerebros veganos, diseñados y hechos en España, biodegradables, y a 10 euros. Si es así, por favor, mándenme uno. O tres. El color no importa.

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1 comentario

  • andrea d. dice:

    Divertida la entrada y curioso el producto!
    Gracias María!

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