Un pensamiento para “ellas”

Autor/a: el 23 marzo, 2009

Hay unas “ellas” en el mundo de hoy que están haciendo una diferencia enorme. Hay unas “ellas” que si no fuera por ellas, aunque no lo crean, el mundo estaría mucho peor: habrían más guerras y más crueldad, habría más diferencia entre ricos y pobres, habría aún más separación entre espíritu y materialismo, habría más dióxido de carbono en la atmósfera, más basura, más migración, más fealdad. Hay unas “ellas” que nos están salvando, poquito a poco, a todos.

¿Y quiénes son “ellas”? Pues verán, unas pocas o muchas mujeres anónimas que saben lo que es ser una mujer. Yo conozco a un puñado y son como pepitas de oro, son como un pequeño oasis en un desierto… si alguno de ustedes conoce a una, saben de lo que estoy hablando.

A “ellas” quiero dedicarles hoy este espacio, se lo merecen mucho más que la mayoría de personajes que conocemos todos y que salen en los periódicos o que tienen un apartado en Wikipedia. “Ellas” mantienen la poca cordura que aún le queda al mundo.

Algunas de “ellas” tienen en mi cabeza nombre y rostro, ojos y caderas sinuosas, son bellas y tiernas, son un bálsamo y saben estar. Son Cecilia y Miskar, Isía y Carmen (o ahora Selena), Ana B., Tesalia, Alondra y por supuesto Aída, también Ma. Luisa, Anne Mae, Alia, Maret, Karina, Hermenegilda y Amparo… hay más, desde luego, pero ellas saben quiénes son. Algunas forman parte de Inspiración Femenina, y otras no, pero a todas ellas las pueden encontrar de una u otra forma en Comunicaciones Tian, una estación de radio en Internet que de forma bastante anónima custodia el amor en este planeta.

También hay chicos ahí, pero hoy no les toca a ellos a pesar de que ese mágico proyecto no sería posible sin un “él”: J.L. Padilla; de hecho, sin “él” no sería posible que ninguna de nosotras fuéramos ni la pálida sombra de lo que hoy somos. Pero otro día se lo dedicaré por completo a él, porque así debe de ser.

Hoy es para “ellas”, las que a mí y a tantas mujeres nos enseñan día a día, a través de su testimonio y su arduo trabajo, lo que implica la feminidad y nos dan la pauta para que el futuro tenga nombre de mujer. Porque, o el mundo comienza a incorporar al 50% de su población o está perdido. E incorporar a lo femenino no puede – como hasta ahora se ha pensado – igualar a la mujer con el hombre, simplemente somos distintos y en nuestras diferencias está la riqueza que nosotras podemos aportar. No se engañen lectoras pensando que se trata de hablar como ellos para que nos escuchen… aún así no nos escucharán. Atrévanse a hablar con su propia voz que sale desde el fondo de sus entrañas, y se sorprenderán de lo que tienen dentro.

Entre otras muchas cualidades de lo femenino hay una que hoy quiero rescatar: el cuidado. Nosotras sabemos cuidar, lo tenemos tatuado en nuestros genes porque podemos ser madres. Es hora de que la mujer empiece a cuidar de esta humanidad, de este espacio de residencia que llamamos la Tierra, de todos sus habitantes y por supuesto de las cosas que importan, no de lo que la sociedad patriarcal nos ha querido con-vencer que importa. Es tiempo de que cuidemos lo que nos rodea como si de un hijo se tratara.

Para los que no lo saben hay una revolución sucediendo en tiempo presente. Ya se están cambiando paradigmas pero aún queda muchísimo que hacer, así que para las que no hayan empezado ¿por qué no empezar hoy, al menos, a contemplarse a sí mismas desde un nuevo punto de vista? Y los chicos, que no tienen que quedarse fuera, pueden también meditar en que tienen un cromosoma X. Esta revolución también es para ellos.

Pongan una “ella” en su vida, muy recomendable para comenzar a nacer esta primavera (y si pueden ser unas “ellas”, mejor que mejor). Si no saben por dónde empezar a buscar aquí tienen dos sugerencias: o echar mano de las “ellas” del pasado como por ejemplo Cristina de Pizán (siglo XII) y su libro “La ciudad de las damas” así como su biografía, o engancharse a la programación de Comunicaciones Tian 24 horas y más, échenle una oreja, se sorprenderán.

“Ellas” en youtube: Caricia


 

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3 comentarios

  • Myriam Gallo dice:

    guau!
    Sigue escribiendo,se te da de lujo,sabes como llegar a las personas y la foto tu hijo tiene mucho potencial.
    Muchos besos,y que todo siga fenomenal,espero otro articulo.
    Muchos besos.

  • Brindo por ellas.
    Porque aunque no las conozco pero ya se que existen, me cuidan.

    Aleka, al leer tu artículo se me ha venido a la cabeza las palabras de mi amigo Pablo sobre su particular teoría de la evolución. Según él. El hombre representa la evolución del mono. Y la mujer representa la evolución del hombre”. Esto dicho así puede sonar burdo, pero en su reflexión estaba la necesidad de que la mujer y sus valores naturales vinieran a salvarnos de este desaguisado que el hombre ha creado.

    Quizás ese espíritu depredador del hombre nos ha llevado a donde estamos, y quizás ese cultura del cuidado y la atención propio de la mujer es lo que este mundo necesita.

    Me reconozco molesto con todo esto, quizás porque yo personalmente veo personas. Parece que siempre debemos posicionarnos, el bien frente al mal, el norte frente al sur, la derecha de la izquierda. Y por qué no la mujer frente al hombre.

    Soy consciente de la necesidad de la discriminación positiva. Pero cuidado porque el término es tremendamente peligroso.

    Brindo por ellas, porque en tus palabras brindamos todos

  • Aleka dice:

    Gracias por tus palabras Jose, y sí, brindemos por ellas.
    A mí eso de la discriminación positiva no me va nada… Simplemente hay que sentar las bases culturales (y para que esto se necesitan mejorar muchísimo las condiciones de la mujer) para concienciarla y que así ella pueda comenzar a expresarse en lo que es.
    No creo en la dualidad, de hecho pienso que hace ya mucho deberíamos haber dado un salto cuántico al respecto de este heredero del pensamiento cartesiano, la ley causa efecto y todas esas cosas que ya hemos experimentado como métodos de pensamiento tremendamente limitados.
    El hombre y la mujer no deben enfrentarse, ponerse enfrente… cada uno tiene su porqué, su espacio y su función, y sin duda, sus cualidades para realizarla (esta función).
    Desarrollemos los potenciales que tenemos porque a veces parece que no tiene sentido que la humanidad viva en este planeta que tan bien estaría sin nosotros.

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