Vivir al margen

Autor/a: el 18 enero, 2010

No sé si alguno de ustedes, lectores, habrá tenido la oportunidad de tener entre sus manos una excelente pequeña novela, de un gran escritor: El barón rampante de Italo Calvino. En esta obra, uno puede sumergirse en una realidad ficticia pero que se antoja por la originalidad de su propuesta. El protagonista, Cósimo, decide un buen día subirse a un árbol y no volver a bajar de él. A partir de entonces contempla la vida y los acontecimientos del mundo desde esa distancia y la perspectiva que la altura le brinda. Recordándolo y aprovechando esta plataforma en la que compartimos – ¿por qué no?- sueños guajiros (como decimos en esta tierra), quiero rescatar la idea de vivir al margen.
Puedo decirlo desde mi lugar de minoría. Soy mujer. Y lo que parece una contradicción, ya que constituimos la mitad de la población, es una realidad. No importa nuestro número, importa nuestra condición, y la nuestra, al igual que la de millones de personas “diferentes” en su medio, es una condición de lo que hoy llamamos minorías. Minorías raciales, minorías religiosas, minorías étnicas, minorías en número pero también minorías en derechos.
Las minorías siempre parecen más débiles y por ende, como sabemos, han sido y son objeto de abuso por parte de las mayorías. Y así, por resumir, a lo grande únicamente hay una mayoría: varón, blanco, heterosexual, occidental, cristiano y con dinero. Todo lo demás son minorías, aunque paradójicamente sean mayoría.
Como minoría tenemos pocas, poquísimas opciones, acotadas siempre por el temor a caer en la esclavitud: económica, social, de sistemas de pensamiento, cultural… o la esclavitud de los papeles, muy en boga en estos tiempos en el Antiguo Continente.
Así que puestos a proponer la propuesta es de vivir al margen, y así ya ser un marginado, pero por decisión propia y no por imposición. Se puede vivir sin papeles, se puede vivir sin seguridad social, también (aunque les cueste creerlo) se puede vivir sin seguros –de vida, de coche, de muerte, de terremotos…-, mujeres: se puede vivir sin un hombre y sin operarse las tetas, también se puede vivir sin coca cola, se puede vivir sin ir a la moda, se puede vivir con menos y se puede vivir sin miedo.
La opción de vivir al margen, sin enfrentarse, es tal vez la única opción que los marginados tenemos para no ser engullidos por el sistema y terminar esclavizados por él. Este aparente pesimismo no es tal, es simplemente una alerta ante los acontecimientos de los últimos años que lejos de suavizarse se han radicalizado. Número de mujeres muertas a manos de sus parejas, leyes de prohibiciones para inmigrantes, discursos xenofóbicos continuos, odios y prohibiciones ante una burka, ante un minarete, el lenguaje políticamente correcto, el infierno de viajar en avión, la gripe H1N1, las vacas locas, la pobreza, la pobreza, y la pobreza, el rescate a los pobrecillos bancos, la crisis, el miedo al calentamiento global, el miedo al terrorismo, el miedo a lo diferente, a lo desconocido, al cambio… No parece que la humanidad esté dando muchos pasos hacia la integridad, no se perciben el derrotado capitalismo y la hipócrita democracia como sistemas que nos puedan unificar.
Vivir al margen implica vivir sin miedo, implica confiar en uno, confiar en el proyecto humano (aunque a veces cueste), no ser cómplice de aquello que nos daña como cultura, género, creyente o especie. Vivir al margen implica respeto, toneladas de respeto incluso ante aquello o aquellos que te agreden, implica un grado importante de creencias, claras. Implica humildad y compromiso.
Vivimos imbuidos en un sistema que nos ha impuesto un Imperio, no podemos salirnos pero sí podemos darle la vuelta y no comprarnos ese sistema.
Invito a quien quiera a “treparse al árbol” de sus propias ideas, del sentido común y ver el mundo hecho por el hombre con todas sus leyes, desde un nuevo punto de vida y así no contaminarnos de tanta información que nos está, pasito a pasito, destruyendo como proyecto solidario de amor que somos, como servidores de el resto de la creación, como invitados que somos en este Planeta Tierra.stockvault_21715_20091109

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