Yo no te pido la luna.

Autor/a: el 20 marzo, 2009

Los militantes del romanticismo más hortera y materialista están de enhorabuena, los precios de las parcelas en la luna están bajando. La Earth´s Leading Lunar Real Estate (sólo el nombre ya da risa) tiene unas interesantes ofertas especiales: si compras dos acres en vez de uno, te ahorras 14$, ¡que maravilla! Los que lo deseen, ya pueden seguir el desaconsejable ejemplo de Abramovich y regalar unas hectáreas a su pareja. Pero para aquellos que no sentimos la necesidad de hacer regalos exóticos, esta también es una buena noticia. El descenso de los precios de las parcelas lunares se debe al descenso de la demanda, lo que sin duda es un claro síntoma del descenso de la idiotez humana. Uno de los muchos efectos positivos que tiene la crisis en la que nos encontramos. Parece ser que necesitamos tener dificultades serias para pagar el alquiler, para darnos cuenta de lo estúpido que resulta comprar una parcela en la luna. Resulta doloroso que tengamos que sufrir para abrir los ojos y reaccionar, pero me temo que es algo que está en nuestros genes. Lo bueno es que esas reacciones no se centran sólo en ser menos idiotas. Las dificultades también despiertan la camaradería y la solidaridad.

Una vez que hemos entendido que no tiene sentido ser propietarios de un jardín en la luna con vistas a “El Mar de la tranquilidad”, el siguiente paso es pensar en cómo podemos ser propietarios de una vivienda digna en nuestro barrio. Y aquí es donde surge ese lado solidario y volvemos a ver cómo las injusticias provocadas por el derrumbe del sector inmobiliario han espoleado al colectivo V de Vivienda para proponer una solución que facilite el acceso a la vivienda. Lo llaman el Alquiler Social Universal y consiste en dar un uso social a las más de 4 millones de viviendas vacías que hay en España. Ese uso social consiste en poner esa vivienda a disposición de una persona que no tenga garantizado su derecho a la vivienda, que tendría que pagar únicamente los gastos de mantenimiento y conservación del inmueble. Esta ocupación conllevaría una “expropiación por uso” de la misma. Esto supone que el propietario de la vivienda vacía perdería su propiedad durante el periodo de tiempo en el que la ocupa la persona o familia que ha acreditado su necesidad de vivienda.

La iniciativa me gusta, me parece positiva por lo que tiene de reacción contra una situación injusta y absurda. Pero no termino de ver bien planteado el tema de la “expropiación por uso”. Se utilizan términos vagos para aspectos que tendrían que ser concretos como el periodo de ocupación. Sin este asunto convenientemente cerrado el ocupante podría quedar en clara indefensión cuando el propietario encuentre otro candidato, que también podría estar en una situación de necesidad y que le parece más oportuno. Como estoy convencido que la riqueza no tiene que limitarse al dinero propongo el Alquiler Social Activo en el que el ocupante de la vivienda vacía se compromete a aumentar su valor mientras la ocupa. ¿Cómo? Pues colaborando a mejorar el entorno de la misma, haciendo que el barrio en el que se encuentra sea un lugar más habitable. Ahí todos salimos ganando: la familia, que tiene acceso a la vivienda, el propietario, que ve cómo aumenta el valor de su propiedad y todos los demás, que disfrutaremos de un barrio más bonito por el que pasear y tomarnos una caña.

Quizás sea porque los torreznos que últimamente comparto con Jose y Pedro me están reafirmando en la importancia de la acción individual, pero cada día creo más en todo lo activo. Así que ya sabéis, vayamos pensando en desarrollar el Alquiler Social Activo. No se trata de pedir la luna, como hacía Fiordaliso en su canción, sino una vivienda digna para todos y unas ciudades más habitables y divertidas.

 

 

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2 comentarios

  • Pedro Bravo dice:

    La idea me parece cojonuda. De alguna manera, es lo que hacen los okupas, un inmueble vacío que se convierte en centro cultural y casa de barrio. Si las administraciones mirasen las cosas (las casas, en este caso) prescindiendo de sus prejuicios, acabarían fomentando ese tipo de acciones porque ese tipo de acciones mejoran los barrios. Pero las administraciones no pueden evitar fijarse en las crestas y las rastas de los okupas y eso no les gusta mucho. Como tampoco les deben gustar esos símbolos que encierran una A en un círculo.

  • Si señor, de lo indivual a lo colecto del activo al activismo. ¿y por qué no poner esto en la mesa de alguien?.

    Me gusta porque más allá de ir de una ventaja individual y en ocasiones oportunista, no conozco a nadie que se haya emancipado que no le haya supuesto un esfuerzo, hay un ejercicio de generosidad y colaboración que se traduce en esa mejora en la vida del barrio.
    Gracias Luís

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